Cuba’s Economic Performance and the Challenges Ahead
Author:
Archibald R. M. Ritter
EXECUTIVE SUMMARY
In the early 1990s Cuba experienced a deep economic crisis. In the face of this near “melt-down” of the economy, Cuba’s leadership modified the basic development strategy with a number of institutional and policy innovations. By 1995, the Cuban economy had begun a process of recovery, but it has been uneven and the economy has not returned to pre-crisis levels. Cuba’s economy was further hurt by the international economic slowdown of 2001, which was also intensified in the aftermath of the September 11 terrorist actions.
This paper reviews Cuba’s economic fortunes since the 1990s, outlines the Cuban government’s policy responses and explores the prospects for an enduring economic recovery. Although in the short term the Cuban economy cannot avoid being affected by the international slowdown and the after effects of September 11, in the longer term, Cuba’s economic performance will depend on a variety of other factors. Among the positive factors are basic levels of human development, well-developed institutions in parts of the society, the backlog of innovations in the outside world awaiting implementation in Cuba, the country’s tourism potential, and the large US market.
An enduring economic recovery that allows for the maintenance of investments in social areas, however, requires that Cuba address a number of daunting challenges. These include expanding and diversifying exports, increasing investment levels, terminating the monetary and institutional dualism, creating an appropriate environment for self-employment and small and medium scale enterprise, and addressing other institutional and policy problems and information control.
RESUMEN
Ante la profunda crisis económica que sufrió Cuba a inicios de los años 90, la dirigencia política del país decidió modificar su estrategia de desarrollo mediante la aplicación de un grupo de reformas políticas e institucionales. En 1995 la economía cubana comenzó un proceso de recuperación que ha sido inestable y que aún no llega a los niveles anteriores a la crisis. Esta situación se ha visto agudizada con el descenso de la economía internacional en 2001, el cual se hizo aún más crítico a raíz de los ataques terroristas del 11 de septiembre.
El presente trabajo analiza la trayectoria que ha tenido la economía cubana desde los 90, presenta un bosquejo de las respuestas del gobierno cubano y examina las posibilidades para una recuperación duradera. A corto plazo, la economía cubana no podrá sustraerse a la recesión internacional ni a los efectos del 11 de septiembre. A largo plazo, su recuperación estará sujeta a distintos factores. Entre los factores positivos cabe señalar los niveles básicos de desarrollo humano, instituciones bien establecidas en determinados sectores de la sociedad, la cantidad de innovaciones que se producen en el mundo y que esperan por ser aplicadas en la isla, el potencial turístico del país, y el amplio mercado estadounidense.
Sin embargo, para lograr una recuperación sostenida que permita el mantenimiento de las inversiones en el sector social, Cuba deberá resolver enormes desafíos: expansión y diversificación de las exportaciones; aumento en los niveles de inversión; eliminación de la dualidad monetaria e institucional; creación de un entorno propicio para el autoempleo y el establecimiento de pequeñas y medianas empresas; y hacerle frente a un grupo de problemas de carácter institucional relacionados con la elaboración de políticas y el control de la información.